Una serie coordinada de ataques con bombas incendiarias y disparos en la ciudad nigeriana de Kano, la segunda en importancia del país, mató a 165 personas, y dejó un centenar más con heridas y quemaduras, muchas de gravedad. Los ataques fueron reivindicados por el grupo islamista terrorista Boko Haram, relacionada con Al Qaeda, y justificados por la reciente detención de militantes. Los blancos eran cinco edificios de la Policía, dos oficinas de inmigración y la sede local del Servicio de Seguridad del Estado, la unidad de inteligencia secreta oficial. Las autoridades impusieron el toque de queda en la ciudad del norte de Nigeria, donde viven nueve millones de habitantes. (DPA-AFP)